domingo, 3 de febrero de 2008

Pensamientos en medio de un bosque lluvioso 2

A través de la copa cristalina, la señora Brodigner dejaba escapar de su boca fuertes alaridos que competían con el estrepitoso golpe de la lluvia sobre el techo. Por un momento, aquellos gritos fueron lo único que se escuchó en todo el bosque, y luego, silencio en el cuarto, la lluvia cayendo y los truenos, el cuerpo de la Brodigner y el agua de la bañera trepidando intensamente mientras el doctor Brodigner continuaba catando un trago de su vino. Agua de la bañera se derrama y en medio de las piernas de la mujer se levanta cansada la corporalidad del señor Aronnax, igualmente jadeante, pero por falta de aire. El doctor Brodigner vuelve a levantar una ceja sin dejar de mirar, y sonríe por haber encontrado una nueva marca de buen vino joven: - Está perfecto para acompañar el queso... mi queso -.

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